La Democracia Que Nunca Pediste

Arturo Foster

6/11/20265 min leer

El secuestro silencioso de tu reflejo

¿Alguna vez sentiste que algo no cuadra?

No me refiero a un mal día. No me refiero a esa tristeza de domingo que todos fingen ignorar.

Me refiero a esto:

Vas por la calle. Ves a los hombres. Caminan derechos. Sonríen. Proveen. Cumplen.

Y sin embargo...

...están muertos por dentro.

Permíteme ser preciso. No muertos en el sentido biológico, por supuesto. Sus corazones laten. Respiran. Consumen. Producen.

Pero hay algo que les fue extraído. Algo que un día estuvo ahí y que hoy es solo un eco.

Lo curioso es que ellos mismos no saben qué perdieron. Lo llaman "madurez". Lo llaman "responsabilidad". Lo llaman "ser un hombre de bien".

Qué elegante es el sistema. Te roba el instinto y te entrega un diploma por tu buena conducta.

El pescador que salía con su lanza sabía lo que valía.

Hoy regalan su poder como pescado. Y dejan que se pudra.

Observa al hombre moderno con atención. No al que se queja —ese al menos siente la herida. Observa al que cree que está bien.

El que trabaja diez horas para una casa donde no vive.

El que pide permiso para existir.

El que llama "amor" a lo que en realidad es un contrato de servidumbre emocional.

Su valor se mide en utilidad. Si es útil, vale. Si deja de serlo, es reemplazable. Y él lo acepta. Porque le enseñaron que eso es ser hombre.

No le enseñaron a ver el tigre.

Ellos no ven al tigre.

Yo sí.

Por eso no me quedo quieto cuando me dicen que me quede.

¿Y sabes qué es lo más interesante?

El tigre no te va a matar.

El tigre ya te está devorando.

Lleva años haciéndolo. Solo que te dijeron que ese dolor en el pecho era "normal". Que esa sensación de vacío era "crecer". Que esa necesidad de pedir permiso para ser tú mismo era "respeto".

Déjame preguntarte algo. Y piensa tu respuesta con honestidad, porque nadie te está escuchando excepto tú:

En tu vida... en tus relaciones... en tus decisiones...

¿Quién gobierna?

¿Tú? ¿O todo lo que te rodea tiene un voto en tu mundo interno?

Tu jefe vota. Tu pareja vota. Tus ex votan —todavía, años después, siguen votando en tu cabeza. Tus amigos votan. La televisión vota. Esa canción que escuchas repitiendo lo que debes sentir... también vota.

Y tú... ¿tú gobiernas? ¿O eres solo el servidor público de una democracia que nunca pediste?

Ser poseedor del deseo de poder, no es necesitar.

Pero la mayoría no sabe la diferencia.

No voy a convencerte de nada. No es mi estilo, y no es mi interés.

Pero si algo de lo que dijiste te tocó...

Si intuyes que hay un tigre que los demás no ven...

Entonces ya sabes algo que la mayoría ignorará toda su vida.

Eso te coloca en un lugar incómodo. El lugar de los que ven.

No busco seguidores. No busco multitudes. Busco a los que todavía tienen pulso bajo la anestesia.

Si eres uno de ellos... ya sabes qué hacer.

Y si no... el ritmo sigue. Sin ti.

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